La bruja, de Carlos Drummond de Andrade

A Emil Farhat



En esta ciudad de Río,

de dos millones de habitantes,

estoy solo en el cuarto,

estoy solo en América.


Estaré así solo?

Sin embargo hace poco un ruido

anunció vida a mi lado.

Cierto no es vida humana,

pero es vida. Y siento la bruja

presa en la zona de la luz.


De dos millones de habitantes!

Y ni siquiera necesitaba tanto…

Necesitaba un amigo,

de esos callados, distantes,

que leen versos de Horacio

pero secretamente influyen

en la vida, en el amor, en la carne.

Estoy solo, no tengo amigo,

y a esa hora tardía

cómo encontrar amigo?


Y ni siquiera necesitaba tanto.

Necesitaba una mujer

que entrase en ese minuto

recibiese este cariño,

salvase del aniquilamiento

un minuto y un cariño locos

que tengo para ofrecer.


Entre dos millones de habitantes,

cuántas mujeres probables

se interrogan en el espejo

midiendo el tiempo perdido

hasta que venga la mañana

traiga leche, periódico y calma.

Por ende a esa hora vacía

cómo descubrir mujer?


Esta ciudad de Río!

Tengo tanta palabra tierna,

conozco voces de animales,

sé los besos más violentos,

viajé, luché, aprendí.

Estoy cercado de ojos,

de manos, afectos, atenciones.

Y si intento comunicarme,

lo que hay es apenas la noche

y una espantosa soledad.


Compañeros, escúchenme!

Esa presencia agitada

queriendo romper la noche

no es simplemente la bruja.

Es antes la confidencia

que exhala un hombre.


Traducción: V.R.C.

"Bruja" es el nombre común que, en algunas partes de Brasil, se le da a la Ascalapha Odorata, mariposa de color negro mejor conocida en México, España y otros países de habla hispana como "Ratón viejo". Su nombre nahuatl es "Micpapalotl", que significa marioposa de la muerte; "Ascalapha", su nombre científico, es tomado de Ascáfalo, agricultor de Hades, dios del inframundo en la mitología griega. En el imaginario popular, este tipo de mariposa, está, comunmente, asociada a presagios de muerte.

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