Víctor Ramírez Colina

Cantiga para no morir, de Ferreira Gullar

Si usted se fuese ahora
moza blanca como la nieve,
quiero que me lleve.

Si acaso usted no pudiera
cargarme en la mano,
niña blanca de nieve,
lléveme en su corazón alto.

Si en el corazón no pudiera
acaso llevarme,
moza de sueño y de nieve,
lléveme en el recordarme.

Y si ahí tampoco pudiera
por tanta cosa que lleve
en su pensamiento vivo,
niña blanca de nieve,
lléveme en el olvido.


Traducción: V.R.C.

Un sueño dentro de otro sueño, de Edgar Allan Poe

¡Recibe en la frente mi beso!
como un presente donde quedo
aún después de que te dejo.
Ahora que me voy te digo: sabías
que mis días fueron pesadillas.
Si acaso esperabas volar fuera,
con la oscura luna, o del sol con la lumbrera,
con una visión, o con ninguna,
¿eso es lo que nos depara la fortuna?
Todo lo que vemos o entrevemos
es, quizá, un sueño dentro de otro sueño.

Estoy parado a mitad de la batalla
que libra el cruento mar y la playa
y agarro con mis manos
granos de la arena dorados;
¡cuán pocos! ellos remontan como un susurro
entre mis dedos a lo profundo
como el llanto en que en tanto yo me escurro.
¡Oh, Dios! ¿Puedo no agarrarlos
con un fuerte apretón y soltarlos?
¡Oh, Dios! No puedo salvar
uno sólo de las olas despiadadas del mar.
¿Es todo lo que vemos o entrevemos,
quizá, un sueño dentro de otro sueño?


Traducción de V.R.C.

Porque nunca habrá primavera de cristales más límpidos

y los baldes de miel corren entre nosotros como la vía [láctea
Porque aquel pájaro no tendrá nunca un canto mejor
y esa hierba que toca tu mano perderá la estricta [proporción de rocío
Este sol es exacto (lo sé lo sabes) aunque usemos gafas [oscuras
Este momento o nunca
Ahora que mis ojos te resultan estancias calmas y te miro
Ahora que los tuyos están repletos de luciérnagas [encendidas
y me miras
Hoy (sí) hoy que los rododendros abrieron su ojos rosas
y a miles de kilómetros
como en un documental de National Geographic
antílopes elefantes ñus e hipopótamos
juegan en un estanque al mejor día de su vida
Hoy (sí) hoy que el miedo y demás depredadores
se fatigan incansablemente bajo una sombra
Hoy porque quizá mañana tarde
y cuando nos demos cuenta ya estemos muy enamorados
(no pueda dejarte ni puedas dejarme)
y todo se vaya al carajo

En nadie vi antes esos ojos dulce a mar

Ángel de los tobillos caídos
Pies altísimos
Lo primero que hice (lo confieso) fue buscar tus muslos
Canela de piernas y miel de sustancia
Pero juro que no sólo eso de ti me gusta
Miré más y qué bueno
Mar de caderas caracoles de espuma
Nalgas de algodón de azúcar morena
Ahora sabes que no dejé de mirarte
quería montarte como un perro con la mirada
No te molestó
“Perro que ladra no muerde” y me dejaste acercarme
“Hazme un poema
con amor y la luz encendida”
Vientre de barro
Volcanes de nieve negra tus pezones
Río ascendente tu cuello dulce
Tus hombros dos fuentes tostadas
La noche es tu espalda, insinuada y delgada
Tu cabello es una ola rompiente en esa noche
Labios de arena sal y silencio
Nariz de daga
Pero más daga tus ojos
porque son un arma de doble filo
Ahí está
¿Te gustó?
Un poema sobre tu cuerpo
Espero que tenga tus ojos

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